Diarrea durante el tratamiento oncológico: qué hacer y cuándo consultar

Durante un tratamiento contra el cáncer pueden aparecer cambios en el funcionamiento intestinal. Uno de ellos es la diarrea: deposiciones más frecuentes que las habituales y, en general, de consistencia blanda o líquida. Puede ser un efecto transitorio y manejable, pero también puede producir deshidratación o ser la manifestación de una complicación que necesita evaluación médica.

Por eso, más que intentar “cortarla” rápidamente por cuenta propia, es importante observar cómo comenzó, cuántas deposiciones hay y si aparecen otros síntomas.

¿Por qué puede aparecer?

No existe una única causa. Algunos medicamentos de quimioterapia pueden irritar el aparato digestivo y acelerar el tránsito intestinal. También puede ocurrir con determinadas terapias dirigidas, después de una cirugía digestiva o durante la radioterapia cuando se trata el abdomen o la pelvis.

La inmunoterapia merece una consideración especial. Algunos tratamientos que estimulan al sistema inmunitario pueden provocar inflamación del intestino, denominada colitis inmunomediada. En estos casos, comunicar tempranamente el síntoma es particularmente importante porque el tratamiento puede ser diferente del utilizado para una diarrea común.

Además, no toda diarrea que aparece durante un tratamiento oncológico es causada por el tratamiento. También puede deberse a una infección, antibióticos, laxantes, otros medicamentos, cambios en la alimentación o enfermedades digestivas previas.

Lo primero: compararla con tu ritmo habitual

Para el equipo tratante no sólo importa decir “tengo diarrea”. Es mucho más útil saber cuántas veces fuiste al baño en las últimas 24 horas y compararlo con tu frecuencia habitual.

También conviene registrar desde cuándo comenzó, si las deposiciones son completamente líquidas, si contienen sangre o moco y si existen dolor abdominal, fiebre, mareos, náuseas o vómitos.

Una anotación sencilla en el teléfono o en un papel puede resultar muy útil. Si un familiar o cuidador acompaña a la persona durante el tratamiento, puede ayudar a llevar este registro.

La hidratación es una prioridad

Con cada deposición líquida se pierde agua y también electrolitos, es decir, minerales como sodio y potasio que participan en numerosas funciones del organismo. Si las pérdidas son importantes pueden aparecer sed intensa, debilidad, mareos y disminución de la cantidad de orina.

Mientras el equipo médico no haya indicado una restricción de líquidos por otro problema de salud, suele ser conveniente beber pequeñas cantidades con frecuencia. Agua, caldos y otras bebidas recomendadas por el equipo tratante pueden ayudar a reponer las pérdidas.

Si no podés mantener líquidos porque vomitás, orinás mucho menos de lo habitual, estás muy mareado o te sentís progresivamente más débil, no conviene esperar a la siguiente consulta programada.

¿Qué conviene comer mientras dura?

Durante un episodio de diarrea muchas personas toleran mejor porciones pequeñas y frecuentes. Temporalmente pueden resultar más fáciles de digerir alimentos simples y con menor contenido de fibra, como arroz blanco, pastas, pan blanco, papa cocida o banana.

En cambio, algunas comidas muy grasas o picantes, las bebidas con cafeína y determinados alimentos ricos en fibra pueden aumentar las molestias en algunas personas. Los lácteos también pueden tolerarse peor de manera transitoria.

Esto no significa que haya que mantener una alimentación restrictiva durante semanas. Cuando la diarrea mejora, la alimentación puede ampliarse progresivamente de acuerdo con la tolerancia y las indicaciones del equipo de salud. Si el problema se prolonga o afecta el peso y la alimentación, puede ser necesaria la evaluación por nutrición.

No te automediques para “frenarla”

Existen medicamentos antidiarreicos eficaces, pero no son adecuados para todas las situaciones. Antes de comenzar por cuenta propia loperamida, suplementos, probióticos u otros productos, conviene consultar con el equipo oncológico.

Esto es especialmente importante si hay fiebre, sangre en las deposiciones, dolor abdominal significativo o si estás recibiendo inmunoterapia. En esas circunstancias puede ser necesario investigar primero la causa de la diarrea y decidir un tratamiento específico.

Cuidar la piel también importa

Las deposiciones repetidas pueden irritar rápidamente la zona alrededor del ano. La higiene suave con agua tibia, evitando frotar, y mantener la piel limpia y seca puede disminuir las molestias. Los baños de asiento con agua tibia también pueden resultar confortables.

Si aparecen lesiones, dolor importante o sangrado, comentáselo al equipo tratante.

¿Cuándo conviene comunicarse con el equipo de oncología?

Las indicaciones pueden variar según el tratamiento que recibas, por lo que es útil preguntar de antemano a partir de qué momento deberías comunicarte.

En términos generales, conviene avisar si la diarrea es repetida, persiste más de 24 horas o aumenta respecto de las deposiciones habituales. La consulta debe ser más rápida si aparece fiebre, sangre en las heces, dolor abdominal nuevo o intenso, abdomen hinchado, mareos importantes, dificultad para beber, vómitos persistentes o una disminución marcada de la cantidad de orina.

Una diarrea muy frecuente —por ejemplo, siete o más deposiciones por encima de lo habitual en un día— puede ser grave y requiere valoración médica rápida.

Un síntoma que vale la pena contar

A veces las personas evitan mencionar la diarrea porque les preocupa que el tratamiento pueda demorarse. Sin embargo, comunicarla temprano permite determinar su causa, prevenir la deshidratación y tratarla antes de que se vuelva más difícil de controlar.

Para la consulta puede ser útil llevar tres datos simples: cuántas deposiciones tuviste durante las últimas 24 horas, cómo eran y qué otros síntomas aparecieron. Esa información ayuda mucho más que intentar soportar el problema hasta el próximo control.

Esta información es general y educativa. No reemplaza la evaluación individual ni las indicaciones de tu oncólogo o del equipo de salud que conoce tu enfermedad y el tratamiento que estás recibiendo.

Fuentes consultadas

  • National Cancer Institute (NCI). Diarrea relacionada con el tratamiento del cáncer. Actualizado el 16 de mayo de 2025. Información sobre causas, evaluación, hidratación, alimentación, signos de alarma y manejo de la diarrea asociada al tratamiento oncológico.
    Consultar fuente del NCI
  • American Cancer Society (ACS). Diarrea. Información para pacientes sobre diarrea relacionada con cáncer, quimioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas y otras causas, incluyendo recomendaciones sobre cuándo comunicarse con el equipo oncológico.
    Consultar fuente de American Cancer Society
  • National Cancer Institute (NCI). Infección y neutropenia durante el tratamiento del cáncer. Utilizada para corroborar la importancia de la fiebre y otros signos de infección durante el tratamiento oncológico.
    Consultar fuente del NCI sobre infecciones

Fecha de consulta: 19 de septiembre de 2026.